6 jul 2011

Despertarme a las 7 de la mañana,pero levantarme a las 7.30.
No hay ganas ni motivaciones para ir a trabajar.
De camino,un paso dado pesa mas que el anterior y mucho más,si te van rondando cosas por la cabeza que lo hacen todavía mas cargado.
Al llegar,ya esta el reloj esperándome para decirme que son las 8 y que junto a el,tengo una silla en la que tengo que postrarme un montón de horas.
Quizá mas de las que debería.
Por delante una pila de facturas, números y cuentas. Y entre tanto papeleo,me dio un vuelco el corazón.
Le he visto entrar,y al poco rato le he visto salir.Lo unico qe se de el es su nombre,qe es de otro pais distinto al mio,y que tiene una sonrisa encantadora.Ya de por si su acento me invita a querer conocerlo mas,quizas hablar por horas o solo el tiempo necesario para recordar cada extremidad de su rostro,o el color verde oscuro y profundo de sus ojos que me hace sentir incommoda si se que me observa.
Y de repente,un día una pregunta y una caja de polvorones hacen que cambie todo y que esa incomodidad se transforme en complicidad.Tanta que parece que le conociera de toda la vida.Una atracción instantánea,mutua.
Desde entonces esa conexión se hace cada vez mas y mas estrecha,tanto como la linea que separa mi cuerpo del suyo cuando estoy en sus brazos.
Algo genial,algo perfecto,algo nuestro.


Goldito.

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